domingo, 2 de julio de 2017

El autobús de San Xoan de Ourense
Doce años con sus luces negras,
Azabaches ávidos y penetrantes,
Pobres ojos que despiertan bruscamente.
Al abandono de las manos
Sigue el claro bulto ausente,
El desamparo.
Y las ruedas giran con destino cotidiano
Pero el viaje no es el mismo.
Y costará despertar de este sueño
En que la vida cruel
Los deja fugitivos
De una ausencia.
Y el encuentro y el pasmo,
La incredulidad desconfiada,
El hurto y la huída de otro sueño que no puede ser feliz,
Porque el sueño antiguo y anterior,
Inmediatamente siempre antes,
Ha tomado delantera
Y lo conduce.
Desde la luz del parabrisas ancho como un mundo ignoto,
Conduce las ruedas
Que giran hacia un mismo rumbo cotidiano.
Y ya el viaje no es el mismo.
O quizá algún día despierten en su cama,
Preparada con nanas y peluches,
Con pintura nueva en las paredes,
Con la enciclopedia y el piano,
Y los cuidados tiernos y amorosos
De otro bulto grande,
Cuerpo dulce y amoroso de su madre.
Pontevedra, San Xoan de dos mil diecisiete

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